Cd. De México.- Y el público pegó un grito y ovacionó a
la Compañía de Danza Folklórica de la
Universidad Autónoma de Chihuahua por el espectáculo ¡Arriba el Norte…! Y a ver quién pega un grito… presentado esta
tarde en el Palacio de Bellas Artes, en el marco del Ciclo de Danza organizado por
el Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes.
El máximo escenario de arte y la cultura
en México corrió su majestuoso telón de cristal opalino que sirvió para la develación de la placa alusiva a los 45 años de vida artística del
grupo representativo universitario en presencia de la directora del INBA Lic.
Teresa Vicencio Álvarez, el rector de nuestra Universidad el M.C. Jesús Enrique
Seáñez Sáenz, el secretario general de la UACH, M.D. Saúl Martínez Campos; la
Lic. Bertha María Bilbao González representante del gobernador del Estado de
Chihuahua, Lic. César Horacio Duarte Jáquez; la Coordinadora Nacional de danza del INBA Carmen
Bojórquez; así como los homenajeados la maestra Socorro Chapa y el Profesor
Antonio Rubio Sagarnaga, coreógrafa y director fundador de la Compañía de Danza
Folklórica de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
Han sido décadas recorriendo el mundo; desde 1970 han viajado a Europa, China, Japón y Centro América;
pero sólo hoy se podría tomar como un reconocimiento a la manifiesta la grandeza y riqueza
cultural del norte de México y que quiebra la popular frase de que nadie es
profeta en su tierra, siendo representado por la Compañía de Danza Folklórica
de la Universidad Autónoma de Chihuahua, bajo la dirección artística del
profesor Antonio Rubio Sagarnaga y de la
maestra Socorro Chapa.
En un escenario de los grandes
espectáculos del arte y la cultura en México, la compañía de danza folklórica
de la Universidad Autónoma de Chihuahua participó con gran éxito en este ciclo
compartiendo el programa con el Ballet Folklórico de México de Amalia García; así
como el 30 aniversario de Cuerpo Mutable, bajo la dirección artística y
coreógrafa de Lydia Romero y música de Mauro Gómez
El programa ¡Arriba el Norte…
y a ver quién pega un grito!, presentó danzas del grupo étnico Mayo
de las regiones de Chihuahua y Sinaloa; Baja California Sur y Sinaloa
siendo una de las más representativas “Sinaloa Mestiza” con música en vivo
del grupo universitario Anazasi y la Banda Sinaloense de Chihuahua
integrada por alumnos de la Licenciatura en Música de la Facultad de Artes.
La segunda ofreció danzas tarahumaras: “Los Fariseos”, “Pascolas”
y “Yumbaras” haciendo una transición con los indígenas tarahumaras y los
apaches, recordando “Guerrero Apache”, “ La Danza de las Doncellas”, “Los
Cuatro Elementos”, “La Leyenda del Águila”, “Ceremonia de Iniciación”, para
concluir con el tema apache “Los Vigilantes de las Montañas”, todo con música
en vivo.
La Revolución se hizo presente con la “Adelita”, “Valentina”, “La
Cucaracha”, “Las tres Pelonas”, “La Segunda de Rosales” y “Jesusita en Chihuahua”.
Cerrando con la fuerza y el carácter de la gente norteña con las
polkas de Sinaloa y Chihuahua representadas por “Cerro Prieto”, “La
Picona”, “Santa Rita”, “La Chula” y “de Chihuahua a la Concordia”, una polka muy
popular que se ha hecho muy famosa en las giras nacionales e internacionales de
la compañía de danza.
Participaron en este histórico
programa 25 parejas de excelentes bailarines, 20 músicos, técnicos en
iluminación, personal de vestuario (el cual fue elaborado a mano), utilería y escenografía.
En total 87 personas que representaron con gran orgullo a la Universidad
Autónoma de Chihuahua.
El público se puso de pie y
ovacionó a los artistas universitarios quienes entregaron todo en el escenario,
agradecidos por el recibimiento de los capitalinos y chihuahuenses que acudieron a
disfrutar y apoyar a su Universidad, la Universidad Autónoma de Chihuahua.
Palacio
de Bellas Artes, una maravilla arquitectónica, orgullo de México
El palacio de Bellas Artes tiene como antecedente inmediato al edificio
que albergaba al antiguo Teatro Nacional, considerado el más importante en su género en la vida artística y cultural
de nuestro país durante la segunda mitad del siglo XIX.
Al iniciarse el siglo XX , como parte de
programa de obras arquitectónicas, con
las que se estaba embelleciendo la ciudad, se pensó primero en renovarlo,
pero se optó por demolerlo para
construir otro, acorde al crecimiento urbano y cultural de la ciudad.
Fue así, que la ubicación del nuevo
teatro fue objeto de un minucioso
estudio, se decidió en 1901 que su ubicación sería a un costado de la Alameda
Central.
Los trabajos iniciaron en 1904 con un
plazo de terminación de cuatro años; sin embargo los problemas presupuestales y
técnicos demoraron su construcción.
El estallido de la Revolución Mexicana
en 1910 y el agravamiento de la situación económica del país hacen que la obra quede inconclusa.
Su constructor Adamo Boari regresa a Europa en 1916.
En el periodo de 1917 a 1929 la
edificación quedó en el abandono, sin embargo la conciencia ciudadana seguía
latiendo y seguía el interés de que el Teatro Nacional fuera concluido.
En 1930, el presidente Pascual Ortiz
Rubio encargo al arquitecto Federico E. Mariscal la conclusión del proyecto que
quedaría terminado el día 10 de marzo de 1934, siendo nombrado como Palacio de
Bellas Artes.
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